martes, 25 de enero de 2011
Salesianos de Utrera...
Reflejos...
Retazos...
Soneto de melancolía...
martes, 11 de enero de 2011
Una mañana cualquiera...
Asomose a la calle, envuelta en la neblina gris del invierno.
Desierta y silenciosa, la contempló.
Las casas, vacías, habitadas por fantasmas del pasado,
se dibujaron en su retina y el frío y el silencio,
calaron sus huesos cansados.
Soñó con moradas que esperan, cual castillos de naipes,
al viento redentor que las derribe.
Las imaginó cual viejos decrépitos
que aguardan su turno para morar el camposanto.
Mañana cualquiera de enero,
de cualquier invierno,
de cualquiera de sus vidas…
Sintió el soplo del aire clamando en el desierto,
cantando melodías que nadie podía oir.
La vida, rauda, veloz, caminaba a ninguna parte,
buscando donde anidar, donde asentarse.
Solo viejos que como espectros sueñan
y arrastran sus cadenas de años,
de eslabones rotos de cansancio.
Y vio, vio un pueblo muerto, inane, vacío, exangüe…
Asomose a la calle una mañana cualquiera,
de cualquier mes,
de cualquiera de sus vidas…
lunes, 13 de diciembre de 2010
ATARDECER...
SILENCIO...
ANTE EL ESPEJO...
viernes, 12 de noviembre de 2010
Lejos...
lunes, 8 de noviembre de 2010
Los Colores del Otoño
martes, 2 de noviembre de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Alanís, un pueblo imaginario...12
Me pregunto qué impulsa a los hombres a interpretar las palabras. Si aprendiéramos que las palabras son solo eso, palabras, tal vez nos iría mejor a la hora de interpretar sueños ajenos, ilusiones, vanas o preñadas de razón. Los comentarios son solo eso, comentarios. ¿Sabe alguien el significado exacto del término...?
lunes, 22 de febrero de 2010
Alanís, un pueblo imaginario...11
Dicen que cambió el clima. (Fatuo ego de seres humanos) ¡ Nos creemos tan importantes ¡ La tierra, el clima, la naturaleza, tan solo juega con nosotros, con nuestra petulancia. Y en nuestro orgullo, disparado y desmedido, creemos que dominamos nuestro entorno hasta que éste, de cuando en vez, nos devuelve a nuestra cruda realidad.
Llueve más que nunca y hace frío, mucho frío. Frío de brasero de cisco removido a golpe de badila. De sabañones y cabrillas de viejos sentados en la mesa camilla. De colchones húmedos de lana que acogían nuestro cuerpo caliente hasta hacer con él un molde perfecto. Frío del pasado que cala nuestros cuerpos e inunda las almas de realidad y miseria. Hombres mediocres que juegan a ser dioses de barro y metal. Hombres, solo hombres. Poco más que sueños de evolución.
Invierno… , solo invierno.
